Para cumplir con los principios de la norma UNI EN ISO 14001, actualizada 2004, Scavolini controla cuidadosamente el manejo de todos los aspectos medioambientales relacionados con la empresa en general y con cada uno de sus productos.
La calidad del aire que respiramos es prioritaria en el campo medioambiental.
La empresa realiza cuidadosos controles periódicos de las emisiones producidas a fin de verificar que se respeten los límites legales y reducir progresivamente las emisiones contaminantes. Scavolini cuenta para ello con sistemas de filtrado y reducción de sustancias contaminantes emitidas en la atmósfera.
Las dimensiones de la empresa hacen que el consumo de recursos energéticos adquiera un papel relevante, en especial en lo referente a la energía eléctrica.
La empresa controla estrictamente el consumo de energía eléctrica, utilizando tecnologías adecuadas y aplicando las debidas precauciones para evitar que se la desperdicie.
Acompañando el interés y la creciente tendencia en favor de las fuentes de energía renovables, Scavolini incentiva el uso de fuentes energéticas alternativas.
Para reducir el uso de energía producida por fuentes no renovables, la empresa ha puesto en marcha un proyecto de uso de energía eléctrica proveniente de paneles fotovoltaicos.
Scavolini se ha puesto como objetivo reducir la cantidad de residuos destinados a vertedero. Para ello la empresa aplica en su propia planta un cuidadoso sistema de recogida diferenciada de residuos, separando más de 30 tipos de residuos diferentes, en su mayoría no peligrosos.
Actualmente la empresa destina a recuperación más del 85% del total de los residuos producidos.
La empresa presta especial atención al consumo de recursos hídricos (que por otra parte es muy limitado), mediante un constante control y adoptando todas las precauciones necesarias para evitar su desperdicio.
Scavolini realiza un cuidadoso seguimiento del consumo de papel destinado a impresión, utilizando sólo papel reciclado con certificación FSC (es decir proveniente de plantaciones organizadas con criterios de sustentabilidad), para ayudar a reducir el impacto que la producción de papel y su eliminación producen en el medio ambiente.
Acompañando las exigencias del mercado y los avances tecnológicos, Scavolini desea ofrecer productos y materiales que, en la medida de lo posible, sean compatibles con el medio ambiente.
El diseño asume entonces una importancia fundamental, ya que es un instrumento que permite controlar y limitar los impactos medioambientales relacionados con el producto.
Para ello la empresa invirtiendo recursos, inclusive en sus proveedores, para ampliar sus conocimientos y diseñar un producto cada vez más compatible con el medio ambiente.
Scavolini confirma una vez más que sus cocinas están pensadas para durar. Este es uno de los factores más importantes para el ambiente, ya que un producto durable representa automáticamente un impacto menor en el medio ambiente.
En los embalajes de los productos Scavolini se asegura el uso de materiales en la medida de lo posible compatibles con el medio ambiente.
La empresa ya está utilizando productos y tecnologías que reducen el impacto producido en el medio ambiente por la aplicación de barnices, aplicando en lo posible técnicas de barnizado en polvo o al agua.
Además del control del impacto producido por los barnices en la fase de producción, se realizan controles y pruebas para verificar la reducción de las emisiones nocivas de los productos barnizados, como por ejemplo la emisión de formaldehídos en los tableros barnizados.
Todos los tableros de aglomerado que constituyen la estructura de los muebles Scavolini son ecológicos y están construidos con material leñoso reciclado, lo cual permite evitar la tala de nuevos árboles.
Tanto la estructura del mueble como las puertas de las cocinas Scavolini se someten a pruebas periódicas para garantizar la baja emisión de formaldehído, según la norma EN 712-2.
En cumplimiento de la Directiva Europea 2002/95/CE (directiva RoHS), los electrodomésticos de las cocinas Scavolini no contienen sustancias peligrosas como plomo, cromo, cadmio, cromo hexavalente, PBB (bifenilos polibromurados) y PBDE (éter de difenil), particularmente perjudiciales para el hombre y el medio ambiente.
Siempre en respeto del medio ambiente y de las normas vigentes (en este caso la Directiva Europea 2002/96/CE - Directiva RAEE), la empresa contribuye, dentro de su función en la cadena de distribución, a una correcta gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos a través de una serie de actividades destinadas a regular la recogida, el tratamiento y la recuperación de este tipo de residuos.
